En El Parque Natural de Los Arribes del Duero se encuentran Las Bodegas Subterráneas de Fermoselle, un pintoresco pueblo mimetizado entre grandes rocas graníticas, lo que le confiere una personalidad propia, que le ha hecho merecedor de la declaración de Conjunto Histórico Artístico en 1974.
Aunque caminar por sus calles empedradas es ya una experiencia en si misma, de la que ya os hablamos en otro artículo titulado: QUE VER EN FERMOSELLE , esta vez nos internaremos en sus entrañas para descubrir «El Fermoselle oculto», un increíble mundo de bodegas y galerías subterráneas que recorre todo el subsuelo de la villa.
Fermoselle es también es conocido como «El Pueblo de Las Mil Bodegas» y probablemente sean más de mil, ya que todo el pueblo está literalmente excavado en la roca. La bodega que os mostramos hoy es «La Bodega de La Peña de El Pulijón» que aunque actualmente no se utiliza para la elaboración de vino, es una de las más representativas del pueblo. (Nuestro agradecimiento a la Peña de El Pulijón por permitirnos el acceso a sus bodegas para realizar este reportaje y por su gran labor de difusión de la cultura y costumbres de Fermoselle y Sayago).
Bodega subterránea El Pulijón – Fermoselle
En estas fotografías, se puede valorar la extraordinaria arquitectura de estas bodegas subterráneas, así como la ingente labor de los arquitectos y gentes anónimas que a lo largo de los siglos dieron forma a este otro Fermoselle aun por descubrir.

nadas más entrar en las bodegas subterráneas nos llaman la atención los toscos arcos de medio punto sin ningún tipo de argamasa, lo que nos recuerda a las construcciones de los romanos.

Se desconoce el origen exacto de las bodegas subterráneas de Fermoselle, aunque hay un documento del S. XIII que ya deja constancia de su existencia. Todo son conjeturas en relación a su origen así como la función para la que se construyeron y, a pesar de que en ellas se dan las condiciones óptimas de humedad y temperatura para la crianza de los vinos, lo más probable en sus orígenes tuviesen funciones principalmente defensivas.

A lo largo de nuestro recorrido por la bodega, observaremos galerías sustentadas por arcos de medio punto y otras como la de esta foto, en la que no se requiere ningún tipo de refuerzo ya que ha sido tallada literalmente dentro de una roca gránitica de gran dureza.

En la entrada de las Bodegas de El Pulijón, en lo que fuera en su día una antigua cuadra, los socios de la peña han ido atesorando una serie de objetos y utensilios relacionados con el campo y el mundo del vino…

…para de ese modo y casi sin pretenderlo, crear un verdadero museo etnográfico con objetos de gran interés, como una antigua máquina para poner los corchos a las botellas o como en esta foto, los asnales que se utilizaban para llevar las uvas a lomos de los asnos.

Continuamos nuestra visita a las bodegas de Fermoselle sin dejar de maravillarnos por la inmensa labor que supuso la construcción de estas bodegas, con sus grandes arcos de graníticos que parecen desafiar a la gravedad, e imaginando la dura labor de oradar todo el subsuelo de Fermoselle con la simple ayuda de una maza y un cincel.

En esta fotografía se aprecia claramente las marcas del cincel en el granito. También vemos un arbañal (agujero en la roca), cuya función era evacuar el agua que se acumulaba en las bodegas, así como favorecer la ventilación del las mismas. Dichos arbañales confluían entre si formando una auténtica red de galerías subterráneas que no tenían en nada que envidiar a las redes actuales. Por útimo vemos los odres o pellejos de piel de cabra que se utilizaban para transportar el vino.


Para terminar os dejamos un enlace de La Opinión de Zamora con un interesante artículo en el que se relatan muchos detalles interesantes: FERMOSELLE, UN COSMOS DE BODEGAS.
Esperamos que os hayan gustado las bodegas y cualquier sugerencia, corrección o aportación sobre el origen o evolución de las mismas es bienvenida.